13 sept. 2011

Empezar todo de nuevo!!







¿Y cómo fue que cambiaron las cosas? ¿En qué momento el corazón empezó a cicatrizar y el dolor se fue olvidando de la tristeza? ¿Cuándo desperté y volví a ser yo? ¿Cómo es que ocurren esas cosas? ¿Cuándo fue que se secaron las lágrimas y volví a sonreír? Y lo más interesante de todo, ¿cómo es que uno vuelve a tener esperanzas y fe?

Sinceramente no sé, no tengo respuestas para ello, sólo sé que sin darme cuenta, todo volvió a su lugar, que aquella que había perdido todo, se recuperó y hoy es realmente feliz.

Lo más maravilloso además de la felicidad, de la pequeña cura de heridas, es que hasta he olvidado que hace mucho tiempo sentía tenía un agujero negro en el pecho, y de golpe ya no está. Ya no me siento sola, tampoco siento esa soledad que me hacía tanto mal.

¿Habrás sido vos? Vos que me tuviste paciencia eterna, que te bancaste mis malos tratos, mis llantos, mi falta de credo, el que tomaste mi mano cuando sentía que daba lo mismo levantarse que seguir allí, que todos los días eran iguales y sin embargo me alentabas a continuar. Vos que me amaste a pesar de todo, que perdonaste cada uno de mis errores, que me entendiste cuando nadie más lo hacía, que soportaste todo y aún así seguiste a mi lado, que nada te importó, que para vos era un orgullo estar junto a mí, que le gritabas a todos que estábamos juntos, que nada absolutamente nada te importó y todo lo perdonaste.

Seguramente fue así. Debe haber sido tu compañía, tu fuerza que es tan grande que sirve para los dos, que no te importa cuánto hace que no estamos juntos siempre tengo un mensaje tuyo, una carta, un mail. Siempre estás.

Hoy todo parece una pesadilla, los malos recuerdos quedaron atrás. Puedo tomarte la mano y caminar a tu lago y lo que es mejor, estás caminando conmigo aún a pesar de la distancia, aunque estos años hayan sido una agonía, estás acá y eso es suficiente y me hace feliz.

No importa el tiempo ni la distancia, falta poquito, pero igual sé que estás aquí.

Y puedo ser yo sin miedo, sin ausencias, olvidando el dolor y lo demás. Puedo creer que de cualquier modo y forma hoy puedo gritar que al fin "Soy Feliz"!!!





17 ago. 2011

DE “EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON”: UN EXTRAÑO ENSAYO SOBRE NUESTRA EXISTENCIA.





 Sobre las lecciones que el mencionado transcurrir del tiempo nos ofrece: como cuando Benjamin intenta explicarse el por qué del accidente de Daisy (toda una perla y algo que muchos pensamos siempre):

A veces nos disponemos a estrellarnos y no lo sabemos… Ya sea casual o deliberadamente, no hay nada que podamos hacer al respecto…
Una chica en París se disponía a ir de compras. Pero se le olvidó el abrigo y volvió por él. Cuando tomó el abrigo sonó el teléfono, así que se detuvo a tomarlo y habló un par de minutos.
Mientras la chica estaba al teléfono, Daisy ensayaba para una actuación en la Ópera de París. Y mientras ensayaba, la chica, una vez que hubo colgado el teléfono, salió a tomar un taxi.
Un taxista se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café. Y mientras tanto, Daisy seguía ensayando.
Y el taxista que se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café, recogió a la chica que había ido de compras y que había perdido el taxi anterior.
Y el taxi tuvo que detenerse para no atropellar a un hombre que había salido hacia el trabajo cinco minutos más tarde por haber olvidado poner la alarma.
Mientras ese hombre, que llegaba tarde al trabajo, cruzaba la calle, Daisy había terminado de ensayar, y se daba una ducha.
Y mientras Daisy se duchaba, el taxi esperaba afuera de la boutique a que la chica recogiera un paquete que no le habían envuelto aún, porque la dependienta que tenía que envolverlo había roto con su novio la noche anterior, y se había olvidado.
Una vez envuelto el paquete, la chica, ya en el taxi, vio como un camión de reparto se cruzaba en su camino. Mientras tanto, Daisy se arreglaba.
El camión se apartó y el taxi pudo avanzar. Mientras Daisy, la última en vestirse, esperó a una de sus amigas, a la que se le había roto un cordón.
Mientras el taxi estaba parado, esperando que cambiara un semáforo, Daisy y su amiga salieron por la puerta de atrás del teatro…
¿Y si tan sólo una cosa hubiera ocurrido de otra forma?
Si ese cordón no se hubiera roto… o ese camión se hubiera apartado segundos antes… o ese paquete hubiera estado envuelto porque la dependienta no hubiera roto con su novio… o ese hombre hubiera puesto la alarma y se hubiera levantado cinco minutos antes… o ese taxista no se hubiera parado a tomar un café… o esa chica no se hubiera dejado el abrigo y hubiera tomado el taxi anterior… Daisy y su amiga hubieran cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo.
Pero siendo la vida como es, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control, ese taxi no pasó de largo. Y ese taxista se distrajo un segundo. Y ese taxi atropelló a Daisy y le destrozó la pierna…




2 may. 2011

A Elena - E. A. Poe





Te ví una vez, sólo una vez, hace años:
no debo decir cuantos, pero no muchos.
Era una medianoche de julio,
y de luna llena que, como tu alma,
cerníase también en el firmamento,
y buscaba con afán un sendero a través de él.

Caía un plateado velo de luz, con la quietud,
la pena y el sopor sobre los rostros vueltos
a la bóveda de mil rosas que crecen en aquel jardín encantado,
donde el viento sólo deambula sigiloso, en puntas de pie.

Caía sobre los rostros vueltos hacia el cielo
de estas rosas que exhalaban,
a cambio de la tierna luz recibida,
sus ardorosas almas en el morir extático.

Caía sobre los rostros vueltos hacia la noche
de estas rosas que sonreían y morían,
hechizadas por tí,
y por la poesía de tu presencia.

Vestida de blanco, sobre un campo de violetas, te vi medio reclinada,
mientras la luna se derramaba sobre los rostros vueltos
hacia el firmamento de las rosas, y sobre tu rostro,
también vuelto hacia el vacío, ¡Ah! por la Tristeza.

¿No fue el Destino el que esta noche de julio,
no fue el Destino, cuyo nombre es también Dolor,
el que me detuvo ante la puerta de aquel jardín
a respirar el aroma de aquellas rosas dormidas?

No se oía pisada alguna;
el odiado mundo entero dormía,
salvo tú y yo (¡Oh, Cielos, cómo arde mi corazón
al reunir estas dos palabras!).

Salvo tú y yo únicamente.
Yo me detuve, miré... y en un instante
todo desapareció de mi vista
(Era de hecho, un Jardín encantado).

El resplandor de la luna desapareció,
también las blandas hierbas y las veredas sinuosas,
desaparecieron los árboles lozanos y las flores venturosas;
el mismo perfume de las rosas en el aire expiró.

Todo, todo murió,
salvo tú;
salvo la divina luz en tus ojos,
el alma de tus ojos alzados hacia el cielo.

Ellos fueron lo único que vi;
ellos fueron el mundo entero para mí:
ellos fueron lo único que vi durante horas,
lo único que vi hasta que la luna se puso.

¡Qué extrañas historias parecen yacer
escritas en esas cristalinas, celestiales esferas!
¡Qué sereno mar vacío de orgullo!
¡Qué osadía de ambición!

Más ¡qué profunda, qué insondable capacidad de amor!
Pero al fin, Diana descendió hacia occidente
envuelta en nubes tempestuosas; y tú,
espectro entre los árboles sepulcrales, te desvaneciste.

Sólo tus ojos quedaron.
Ellos no quisieron irse
(todavía no se han ido).
Alumbraron mi senda solitaria de regreso al hogar.

Ellos no me han abandonado un instante
(como hicieron mis esperanzas) desde entonces.
Me siguen, me conducen a través de los años;
son mis Amos, y yo su esclavo.

Su oficio es iluminar y enardecer;
mi deber, ser salvado por su luz resplandeciente,
y ser purificado en su eléctrico fuego,
santificado en su elisíaco fuego.

Ellos colman mi alma de Belleza
(que es esperanza), y resplandecen en lo alto,
estrellas ante las cuales me arrodillo
en las tristes y silenciosas vigilias de la noche.

Aun en medio de fulgor meridiano del día los veo:
dos planetas claros,
centelleantes como Venus,
cuyo dulce brillo no extingue el sol.

Edgar Allan Poe.

6 feb. 2011

Historia de vampiros - Mario Benedetti




Era un vampiro que sorbía agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodía y en la cena.

Era abstemio de sangre
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas.

Contra viento y marea se propuso
fundar una bandada
de vampiros anónimos,
hizo campaña bajo la menguante,
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban,
vampiros beban agua
la sangre trae cáncer.

Es claro los quirópteros
reunidos en su ágora de sombras
opinaron que eso era inaudito,
aquel loco aquel alucinado
podía convencer a los vampiros flojos,
esos que liban boldo tras la sangre.

De modo que una noche
con nubes de tormenta,
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos,
rodearon al chiflado, al insurrecto,
y acabaron con él y su imprudencia.

Cuando por fin la luna
pudo asomarse
vio allá abajo
el pobre cuerpo del vampiro anónimo,
con cinco heridas que manaban,
formando un gran charco de agua,
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejecutores
se refugiaban en un árbol
y a su pesar reconocían
que aquello no sabía mal.

Desde esa noche que fue histórica
ni los vampiros, ni las vampiresas,
chupan más sangre,
resolvieron
por unanimidad pasarse al agua.

Como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anónimo
es venerado como un mártir.