01/11/2011

Vos y Yo!!

La cama es una montaña de ropa y sigo en camisón pensando qué me voy a poner, esto los hombres no lo entienden, una puede tener 5 pasillos de ropa, 500 pares de zapatos y no encontrar la ropa apropiada para el momento justo. Hoy es uno de esos momentos. Saco el viejo jean gastado, ese que cuando lo compré tenía unas  zonas raídas y hoy se han transformado en agujeros, pero es el que más te gusta, mi remera esa que me trajiste del último viaje a Singapur, las viejas zapatillas azules, que quedan geniales con la cartera esa que me llevó todo un mes terminar y mientras me visto, y veo la cartera descansando en la silla te recuerdo, todas y cada una de las frases que decías mientras la confeccionaba, tu risa las veces que la quise tirar a la basura. Miro la hora, las 9, en dos horas estarás acá.
Viajar hasta Ezeiza, tratar de llegar al mismo tiempo que tu avión, no quiero esperar, me voy a quedar sin uñas y ahora con la nueva ley no podré fumar, y me devoraré todos los caramelos que he comprado para la ocasión, pero odio esperar, vos lo sabés..
Me peino, y me pregunto si te gustará el cambio, cuando te fuiste hace 3 meses tenía el pelo rubio y largo, ahora volvió a su color original y lo tengo más corto, no me gusta el rubio, es el viejo chiste que conocés bien. Trato de arreglarlo de mil maneras, y ninguna me gusta, así que nada de peinados extravagantes, nada de cosas raras, si después de todo cuando me conociste estaba horrible, enferma, triste, angustiada y muerta de dolor. Y lelgaste vos, curaste mis heridas, una a una, reparaste mi corazón, cubriste con tu cariño cada pedacito que estaba destruido, me hiciste de nuevo.
Controlo que esté todo en su lugar, que los animales tengan agua y comida, valió la pena quedarse trabajando hasta tan tarde para tener este día para nosotros.
Mientras viajo en el colectivo pienso en cómo estarás, qué tal te habrá ido en el viaje, ojalá otra vez no te haya tocado una señora charleta como la otra vez. Deseo que en lo más profundo de mí que no te vayas tan pronto, que te quedes un poco más, un mes, un año, toda la vida. Pero de qué me quejo si aun cuando estabas en Japón tenía mi mail de buenos días,  y 50 fotos con cada lugar donde estabas. Siempre estás ahí aunque nos separe el mundo o como decís vos, aunque te manden a la Luna encontrarás la forma de estar cerca mío. Tengo tanto que contarte, todas las cosas que he superado y no me había dado cuenta, con quién hablé, a quién conocí, lo grande que está Emmet y las salvajadas que hace, el ratón que le compramos a cuerda y lo mucho que le gusta. Y caigo en la cuenta que ya todo eso te lo he estado contando todas las tardes a las 4 cuando llega el momento de encontrarnos en el cyber espacio. Pero parece que eso fue hace un siglo. Y no me doy cuenta y llego, me bajo, corro hasta llegar al aeropuerto, entro buscándote. Tan distraída estaba que no me di cuenta del tiempo que llevó el viaje, que tu avión debió haber llegado hace media hora, espero te busco en cada persona que camina por el océano de gente que me lleva por delante y de pronto te veo correr, abrazarme, como cada regreso, como cada vez que nos volvemos a encontrar y hasta tuviste el tiempo suficiente para comprarme otro muñeco para mi colección y te repito que ahí salen muy caros, y tu sonrisa como siempre, la que me llena de alegría, y tus chistes de dónde está la limusina esperando y vuelvo a decirte que nos volveremos a ir en colectivo, que sólo llevás una mochila y no vamos a gastar en taxis que eso sirve para otra cosa como para llevarle comida a los chicos de nuestro comedor y siguen las charlas,  y como cada vez otra vez intentando contarme todo en un minuto.
Estás acá y sólo eso importa, otra vez.. Vos y Yo!!








13/09/2011

Empezar todo de nuevo!!







¿Y cómo fue que cambiaron las cosas? ¿En qué momento el corazón empezó a cicatrizar y el dolor se fue olvidando de la tristeza? ¿Cuándo desperté y volví a ser yo? ¿Cómo es que ocurren esas cosas? ¿Cuándo fue que se secaron las lágrimas y volví a sonreír? Y lo más interesante de todo, ¿cómo es que uno vuelve a tener esperanzas y fe?

Sinceramente no sé, no tengo respuestas para ello, sólo sé que sin darme cuenta, todo volvió a su lugar, que aquella que había perdido todo, se recuperó y hoy es realmente feliz.

Lo más maravilloso además de la felicidad, de la pequeña cura de heridas, es que hasta he olvidado que hace mucho tiempo sentía tenía un agujero negro en el pecho, y de golpe ya no está. Ya no me siento sola, tampoco siento esa soledad que me hacía tanto mal.

¿Habrás sido vos? Vos que me tuviste paciencia eterna, que te bancaste mis malos tratos, mis llantos, mi falta de credo, el que tomaste mi mano cuando sentía que daba lo mismo levantarse que seguir allí, que todos los días eran iguales y sin embargo me alentabas a continuar. Vos que me amaste a pesar de todo, que perdonaste cada uno de mis errores, que me entendiste cuando nadie más lo hacía, que soportaste todo y aún así seguiste a mi lado, que nada te importó, que para vos era un orgullo estar junto a mí, que le gritabas a todos que estábamos juntos, que nada absolutamente nada te importó y todo lo perdonaste.

Seguramente fue así. Debe haber sido tu compañía, tu fuerza que es tan grande que sirve para los dos, que no te importa cuánto hace que no estamos juntos siempre tengo un mensaje tuyo, una carta, un mail. Siempre estás.

Hoy todo parece una pesadilla, los malos recuerdos quedaron atrás. Puedo tomarte la mano y caminar a tu lago y lo que es mejor, estás caminando conmigo aún a pesar de la distancia, aunque estos años hayan sido una agonía, estás acá y eso es suficiente y me hace feliz.

No importa el tiempo ni la distancia, falta poquito, pero igual sé que estás aquí.

Y puedo ser yo sin miedo, sin ausencias, olvidando el dolor y lo demás. Puedo creer que de cualquier modo y forma hoy puedo gritar que al fin "Soy Feliz"!!!





17/08/2011

DE “EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON”: UN EXTRAÑO ENSAYO SOBRE NUESTRA EXISTENCIA.





 Sobre las lecciones que el mencionado transcurrir del tiempo nos ofrece: como cuando Benjamin intenta explicarse el por qué del accidente de Daisy (toda una perla y algo que muchos pensamos siempre):

A veces nos disponemos a estrellarnos y no lo sabemos… Ya sea casual o deliberadamente, no hay nada que podamos hacer al respecto…
Una chica en París se disponía a ir de compras. Pero se le olvidó el abrigo y volvió por él. Cuando tomó el abrigo sonó el teléfono, así que se detuvo a tomarlo y habló un par de minutos.
Mientras la chica estaba al teléfono, Daisy ensayaba para una actuación en la Ópera de París. Y mientras ensayaba, la chica, una vez que hubo colgado el teléfono, salió a tomar un taxi.
Un taxista se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café. Y mientras tanto, Daisy seguía ensayando.
Y el taxista que se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café, recogió a la chica que había ido de compras y que había perdido el taxi anterior.
Y el taxi tuvo que detenerse para no atropellar a un hombre que había salido hacia el trabajo cinco minutos más tarde por haber olvidado poner la alarma.
Mientras ese hombre, que llegaba tarde al trabajo, cruzaba la calle, Daisy había terminado de ensayar, y se daba una ducha.
Y mientras Daisy se duchaba, el taxi esperaba afuera de la boutique a que la chica recogiera un paquete que no le habían envuelto aún, porque la dependienta que tenía que envolverlo había roto con su novio la noche anterior, y se había olvidado.
Una vez envuelto el paquete, la chica, ya en el taxi, vio como un camión de reparto se cruzaba en su camino. Mientras tanto, Daisy se arreglaba.
El camión se apartó y el taxi pudo avanzar. Mientras Daisy, la última en vestirse, esperó a una de sus amigas, a la que se le había roto un cordón.
Mientras el taxi estaba parado, esperando que cambiara un semáforo, Daisy y su amiga salieron por la puerta de atrás del teatro…
¿Y si tan sólo una cosa hubiera ocurrido de otra forma?
Si ese cordón no se hubiera roto… o ese camión se hubiera apartado segundos antes… o ese paquete hubiera estado envuelto porque la dependienta no hubiera roto con su novio… o ese hombre hubiera puesto la alarma y se hubiera levantado cinco minutos antes… o ese taxista no se hubiera parado a tomar un café… o esa chica no se hubiera dejado el abrigo y hubiera tomado el taxi anterior… Daisy y su amiga hubieran cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo.
Pero siendo la vida como es, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control, ese taxi no pasó de largo. Y ese taxista se distrajo un segundo. Y ese taxi atropelló a Daisy y le destrozó la pierna…




02/05/2011

A Elena - E. A. Poe





Te ví una vez, sólo una vez, hace años:
no debo decir cuantos, pero no muchos.
Era una medianoche de julio,
y de luna llena que, como tu alma,
cerníase también en el firmamento,
y buscaba con afán un sendero a través de él.

Caía un plateado velo de luz, con la quietud,
la pena y el sopor sobre los rostros vueltos
a la bóveda de mil rosas que crecen en aquel jardín encantado,
donde el viento sólo deambula sigiloso, en puntas de pie.

Caía sobre los rostros vueltos hacia el cielo
de estas rosas que exhalaban,
a cambio de la tierna luz recibida,
sus ardorosas almas en el morir extático.

Caía sobre los rostros vueltos hacia la noche
de estas rosas que sonreían y morían,
hechizadas por tí,
y por la poesía de tu presencia.

Vestida de blanco, sobre un campo de violetas, te vi medio reclinada,
mientras la luna se derramaba sobre los rostros vueltos
hacia el firmamento de las rosas, y sobre tu rostro,
también vuelto hacia el vacío, ¡Ah! por la Tristeza.

¿No fue el Destino el que esta noche de julio,
no fue el Destino, cuyo nombre es también Dolor,
el que me detuvo ante la puerta de aquel jardín
a respirar el aroma de aquellas rosas dormidas?

No se oía pisada alguna;
el odiado mundo entero dormía,
salvo tú y yo (¡Oh, Cielos, cómo arde mi corazón
al reunir estas dos palabras!).

Salvo tú y yo únicamente.
Yo me detuve, miré... y en un instante
todo desapareció de mi vista
(Era de hecho, un Jardín encantado).

El resplandor de la luna desapareció,
también las blandas hierbas y las veredas sinuosas,
desaparecieron los árboles lozanos y las flores venturosas;
el mismo perfume de las rosas en el aire expiró.

Todo, todo murió,
salvo tú;
salvo la divina luz en tus ojos,
el alma de tus ojos alzados hacia el cielo.

Ellos fueron lo único que vi;
ellos fueron el mundo entero para mí:
ellos fueron lo único que vi durante horas,
lo único que vi hasta que la luna se puso.

¡Qué extrañas historias parecen yacer
escritas en esas cristalinas, celestiales esferas!
¡Qué sereno mar vacío de orgullo!
¡Qué osadía de ambición!

Más ¡qué profunda, qué insondable capacidad de amor!
Pero al fin, Diana descendió hacia occidente
envuelta en nubes tempestuosas; y tú,
espectro entre los árboles sepulcrales, te desvaneciste.

Sólo tus ojos quedaron.
Ellos no quisieron irse
(todavía no se han ido).
Alumbraron mi senda solitaria de regreso al hogar.

Ellos no me han abandonado un instante
(como hicieron mis esperanzas) desde entonces.
Me siguen, me conducen a través de los años;
son mis Amos, y yo su esclavo.

Su oficio es iluminar y enardecer;
mi deber, ser salvado por su luz resplandeciente,
y ser purificado en su eléctrico fuego,
santificado en su elisíaco fuego.

Ellos colman mi alma de Belleza
(que es esperanza), y resplandecen en lo alto,
estrellas ante las cuales me arrodillo
en las tristes y silenciosas vigilias de la noche.

Aun en medio de fulgor meridiano del día los veo:
dos planetas claros,
centelleantes como Venus,
cuyo dulce brillo no extingue el sol.

Edgar Allan Poe.

06/02/2011

Historia de vampiros - Mario Benedetti




Era un vampiro que sorbía agua
por las noches y por las madrugadas
al mediodía y en la cena.

Era abstemio de sangre
y por eso el bochorno
de los otros vampiros
y de las vampiresas.

Contra viento y marea se propuso
fundar una bandada
de vampiros anónimos,
hizo campaña bajo la menguante,
bajo la llena y la creciente
sus modestas pancartas proclamaban,
vampiros beban agua
la sangre trae cáncer.

Es claro los quirópteros
reunidos en su ágora de sombras
opinaron que eso era inaudito,
aquel loco aquel alucinado
podía convencer a los vampiros flojos,
esos que liban boldo tras la sangre.

De modo que una noche
con nubes de tormenta,
cinco vampiros fuertes
sedientos de hematíes, plaquetas, leucocitos,
rodearon al chiflado, al insurrecto,
y acabaron con él y su imprudencia.

Cuando por fin la luna
pudo asomarse
vio allá abajo
el pobre cuerpo del vampiro anónimo,
con cinco heridas que manaban,
formando un gran charco de agua,
lo que no pudo ver la luna
fue que los cinco ejecutores
se refugiaban en un árbol
y a su pesar reconocían
que aquello no sabía mal.

Desde esa noche que fue histórica
ni los vampiros, ni las vampiresas,
chupan más sangre,
resolvieron
por unanimidad pasarse al agua.

Como suele ocurrir en estos casos
el singular vampiro anónimo
es venerado como un mártir.



18/12/2010

Ella


Escuchaba las voces en sus oídos, repetían una y otra vez su nombre, en susurros, y luego cada vez más alto hasta que sólo era un grito desgarrador. No podía hacer nada para acallarlas, y luego se sumaban las burlas, las risas, los improperios. Quería despertar pero no estaba dormida. Y como siempre ocurría encendía el televisor y la radio a todo volumen y de esa manera evitaba escuchar lo demás.

Había comenzado el día que se fue, ese maldito día que se dio cuenta que era una tonta y había sido engañada durante tantos años. No lo volvió a ver a la cara nunca más. Aunque haciendo memoria, si lo había visto un par de veces después, dos o tres, pero sólo una se cruzaron frente a frente. El como todo cobarde esquivó la mirada, ella no, hasta por un instante lo desconoció, iba acompañado de una chica y tenía puesta su máscara habitual esa de "yo no fui" o de "pollito mojado".

¿Cuántas veces intentó sacarlo de su cabeza? Miles. Escuchaba a sus amigas diciéndole que los lutos no duran tantos años, pero no podía, era imposible, porque no podía entender y nunca entendería por qué la había lastimado de esa manera.

Y así era desde entonces, las voces en su cabeza, las sombras por donde quiera que fuera, el terror a salir a la calle y encontrar no sabía qué, pero por las dudas no salía. Las veces que cruzaba el umbral era porque no tenía una buena excusa para quedarse, respiraba hondo y salía.

Se dio cuenta que había envejecido 10 años, y ninguno de sus nuevos amigos lograba hacerla sentir bien, eran sólo distracciones, hasta ese chico que ella sabía que la amaba, pero no podía sentir nada.

Estaba dentro de su coraza donde era imposible que la lastimaran, que le hicieran mal. A ese lugar no llegaba nada, pero eso también era un problema, ni lo bueno, ni lo malo y ya se estaba cansando de ello.

Ni las pastillas, ni el alcohol, ni la terapia, nada, todo seguía su curso, el laberinto la seguía enroscando, maltratando, tragando, y era como una arena movediza, había que quedarse quieta o la arena comenzaría a entrar por todos lados. Y no se iba a permitir eso, jamás.

Seguían los insultos en su cabeza, Turra, puta, risas, y más palabras hirientes. Cómo impedirlo, cómo acallar esas voces. Intentaba todo, pero nada, las imágenes se sumaban a las palabras, el desamor, el dolor, los golpes sin manos, esos que llegan profundo al corazón.

Y ella seguía allí tapándose los oídos con otros ruidos, con otras cosas, sellando su coraza, y quedándose cada vez más sola y más encerrada.

Salir de ese laberinto, de ese infierno, iba a llevar mucho tiempo, lo sabía no era débil, pero sentía que se le terminaban las fuerzas, las ganas, la fe.

Y a veces se quedaba fuera, otras encerrada, a veces caminaba, otras no tenía ganas de nada, se proponía nuevos desafíos pero todo era muy difícil, hablar con otros, ser otra vez la que fue.

Pero el camino era difícil y sabía que necesitaba lo que había perdido, las ganas y la ilusión.





27/07/2010

Estás maldito!



Y hoy te digo adiós, con el corazón dolorido, con las venas pidiendo sangre, con deseos de morir otra vez más.
Te dije que no me amaras, que no me regalaras dias de sol si luego vendrían noches de lluvia y tormentas.
Pero no escuchaste, no entendiste mis ruegos, sólo era un juego, un poco más que eso, un extraño y perverso juego, que tu sadismo alimentó cada día sometiéndome a tus maltratos para luego decir que nada era tu culpa.
Quiero que te marches ya!, no quiero escuchar tus explicaciones que durante todo este tiempo repetiste, no quiero saber qué fue lo que ocurrió porque nada de ello será verdad. Tu boca sólo sabe de besos mentirosos, de excusas sin sentido.
Si era tan sencillo, si no me querías. ¿Para qué prometiste lo que jamás ibas a cumplir, si te ibas a marchar, no era más fácil no comenzar nada?
No, es imposible, la maldad mora en tu cuerpo, en ese que ya no tiene corazón y si alguna vez estuvo allí en tu pecho sólo fue un músculo que jamás conoció sentimiento.
Te maldigo, cada paso, cada palabra de ahora en más estará maldita, no podrás amar porque tu amor está condenado a no sentir nada, serás un muerto en vida, y recordarás por siempre el dolor que hoy no sientes, pero sentirás.
Estás maldito!